Influencia del factor socio-afectivo en el desempeño académico de los estudiantes de Educación Básica Media

Influence of the socio-affective factor on the academic performance of the students of Basic Secondary Education

Julio Santos-Carrasco

juliosant22@yahoo.es

Escuela “Oswaldo Vaca Lara”, Quito, Ecuador.

Resumen

En el presente ensayo se incluyen reflexiones sobre la influencia del factor socio-afectivo en el desempeño académico de los estudiantes, sobre la base de la experiencia del investigador y la opinión de diferentes autores consultados. La motivación para realizar este trabajo surgió como consecuencia de la observación y convivencia diaria con los estudiantes de Educación Básica Media de la escuela Oswaldo Vaca Lara, de la ciudad de Quito, donde se evidenció escasa relación de afectividad por parte de los padres hacia los hijos y un rendimiento escolar bajo. Se fundamenta como un factor que puede atenuar la situación antes planteada el convivir en ambiente familiar saludable.

Palabras clave: afectividad, ambiente familiar, desempeño académico

Abstract

This article includes reflections on the influence of the socio-affective factor on the academic performance of students, based on the experience of the researcher and the opinion of different authors consulted. The motivation to carry out this work arose as a result of the observation and daily coexistence with the students of Basic Secondary Education of Oswaldo Vaca Lara school, of the city of Quito, where there was little relationship of affectivity on the part of the parents towards the children and low school performance. It is founded as a factor that can mitigate the aforementioned situation while living in a healthy family environment.

Keywords: academic performance, affectivity, family environment


Introducción

En los últimos años los problemas socio-afectivos han sido considerados de menor importancia en los diferentes ámbitos de la sociedad y la escuela, en muchas ocasiones a estos problemas se les minimiza justificándolos como temporales y no estructurales. Con el pasar de los años este problema ha presentado su verdadera realidad. Se han identificado tres aspectos muy importantes como son el divorcio, hogares disfuncionales y la migración, que traen consigo problemas socio-afectivos.

La sociedad actual ve de manera más común la separación entre padres y el aumento considerable de divorcios. Como consecuencia la pérdida de valores, la baja autoestima, el respeto hacia los demás, la comunicación, son considerados detonantes directos de problemas socio-afectivos en adolescentes, que se reflejan en el ámbito escolar.

Los centros educativos a nivel nacional han detectado que el bajo desempeño académico de los estudiantes tiene relación directa con lo mencionado anteriormente. La situación económica del país y del mundo actualmente implica la necesidad de que padre y madre tengan que trabajar y al mismo tiempo pierdan la atención de sus hijos, tanto en el hogar como en la escuela.

Es un deber de la comunidad educativa y de las autoridades del gobierno buscar mecanismos idóneos para mejorar la sociedad y fomentar valores que logren disminuir los problemas que afectan a jóvenes, que son la esencia de la educación y el futuro de las siguientes generaciones.

Los jóvenes necesitan experimentar el afecto de sus padres, es el modo de adquirir su autoestima y la seguridad necesaria que les permita alcanzar su autonomía personal. Dar el afecto, que necesitan no significa ser excesivamente tolerante con ellos ni sobreprotegerles, pueden sentirse queridos a pesar de que se les reprenda cuando es necesario, si notan que esto se hace con cariño y firmeza a la vez.

Es importante premiar los logros, esfuerzos y conductas correctas que el niño va realizando, reforzando de este modo conductas que se van a mantener a la larga y sancionar aquellas que pueden ser nocivas para su desarrollo psicológico y social como obligaciones de los representantes legales: madres y padres. Los representantes de los estudiantes en las escuelas tienen que apoyar y hacer seguimiento al aprendizaje de sus representados y atender los llamados y requerimientos de los profesores y autoridades de los planteles.

Es obligación de los representantes legales asistir a la institución educativa donde asiste su representado a realizar el seguimiento sobre su rendimiento académico o cuando requieran de su presencia en el establecimiento, además deben propiciar un ambiente de aprendizaje adecuado en su hogar, organizando espacios dedicados a las obligaciones escolares y a la recreación y esparcimiento, en el marco de un uso apropiado del tiempo.

La presente investigación tiene como objetivo profundizar en el estudio de la influencia del factor socio-afectivo en el desempeño académico de los estudiantes de Educación Básica Media, como un factor principal en la formación de la personalidad de los estudiantes.

Desarrollo

Para Piaget la afectividad se refiere a los sentimientos propiamente dichos y en particular las emociones, las diversas tendencias, incluso “las tendencias superiores” y en particular la voluntad. La afectividad interviene en las operaciones de la inteligencia, pero no podría modificar las estructuras de esta (Piaget citado en Pérez, 2017). Según este autor la afectividad es de gran importancia desde edades tempranas ya que de esta manera, a medida que pasa el tiempo, se van formando seres humanos con una autoestima elevada, para que puedan desenvolverse en todos los ámbitos de la sociedad y sientan seguridad de sí mismos.

El desarrollo de la afectividad por los padres de familia tiene un impacto social porque ayuda a mejorar el desarrollo socio-afectivo y el desempeño académico de los estudiantes, lo que unido a la labor de los profesores, preocupados por mejorar la educación con una visión de cambios en los cuales la comunidad educativa tiene un gran compromiso, contribuye a perfeccionar la labor de las instituciones educativas, que se interesan por el bienestar y el desarrollo de los educandos, en cuanto a lo intelectual, ético y afectivo de los estudiantes.

Flores (2008) afirma que el desarrollo afectivo requiere de un estudio profundo como proceso específico, aunque no ocurre de forma aislada. Se debe empezar explicando que las emociones son las reacciones internas del ser humano que se manifiestan por algún agente o evento externo; es un sentimiento o también se lo denomina afecto.

La experiencia emocional en los jóvenes, demuestra que la falta de afecto es un retraso considerable para el desarrollo físico y mental. Como plantean algunos autores, la afectividad es algo interno del individuo, sobre todo en los jóvenes, que la van desarrollando en su interior.

La expresión de la afectividad hace referencia a la necesidad que tenemos los humanos de establecer vínculos con otras personas que nos ayuden en la supervivencia y nos proporcionen estabilidad emocional y seguridad. Al nacer desprotegidos, necesitarán a los adultos para cubrir las necesidades básicas, como el abrigo, la comida, la bebida y el descanso. Según Flores (2008) la familia es el primer microsistema en el que se experimenta el crecimiento de las capacidades sociales, emocionales, intelectuales y morales del individuo.

Generalmente la educación queda limitada a la escuela y por tanto, a las prácticas educativas escolares. La educación prepara a los jóvenes para que cuando sean adultos tengan la capacidad y la actitud para poder vivir en la sociedad de manera civilizada. Sin embargo, si entendemos a la educación como la apropiación cultural, parece claro que se extiende bastante más allá de la escuela. Así la familia, los medios de comunicación, los amigos, las instituciones culturales, entre otros, ejercen una notable influencia educativa y el afecto adquirido a través del tiempo afecta el desempeño dentro de la sociedad.

Los jóvenes tienen dos mundos distintos, pero que deben actuar como un todo único: la familia y la escuela. La mayoría de los padres de familia considera a la escuela como una fuente de conocimientos, más no de sentimientos; existen algunos docentes que también creen que es así, pero en realidad el sentimiento está en los dos lugares, es responsabilidad de dar afecto tanto en la familia como en la institución educativa, eso permitirá a los jóvenes desarrollarse íntegramente en todas sus capacidades.

Papalia & Wendkos (2006) involucran la evolución del individuo en la sociedad con las condiciones en las que vive y se refieren a cómo esa interacción se transmite en las emociones hacia sí mismo y hacia su entorno. Dentro de este tópico se encuentra la evolución de la personalidad en el infante, donde se deben destacar aspectos básicos como la reciprocidad social ante estímulos como tono de voz o sonrisas.

El desarrollo afectivo del sujeto depende del contexto en el que se desenvuelve, este condiciona el efecto, las reacciones que causan a su entorno a lo largo de su vida en forma de reciprocidad, y las aplica de acuerdo al caso y a la personalidad en proceso. Es clave mencionar que, durante la etapa temprana de la vida de un niño, los fundamentos de su personalidad buscan causar un efecto positivo dentro de su desarrollo socio-afectivo. La personalidad se va formando de acuerdo a la afectividad adquirida durante todas las etapas de desarrollo del niño desde su nacimiento, siendo en el hogar donde se desarrollan las primeras clases de afectividad, hasta llegar a la escuela, donde debe lograrse el desarrollo integral social y afectivo.

Tisalema (2017) reconoce ocho características de la afectividad, dentro de las que se destacan:

·         Polaridad: consiste en la contraposición de direcciones que pueden seguir de lo positivo a lo negativo, del agrado de lo justo a lo injusto, de la atracción a la repulsión.

·         Intimidad: expresa la subjetividad como una situación profunda.

·         Profundidad: es el grado de significación o importancia que le asigna el sujeto al objeto, intencionalidad porque se dirige hacia un fin sea positiva o negativa.

·         Temporalidad: está sujeto al tiempo, inicio y un final.

·         Intensidad: los afectos experimentan distinto grado o fuerza, por ejemplo risa, sonrisa, carcajada.

Estas características deben ser conocidas por docentes y padres de familia para lograr la efectividad en el desarrollo socio-afectivo del niño. El vínculo afectivo es fundamental en el desarrollo de adolescentes para los avances en los demás ámbitos del aprendizaje.

En general, conocer los aspectos más relacionados con el tema afectivo es de gran ayuda para padres y educadores en el sentido de favorecer la adaptación y el progreso escolar y preparar al estudiante para aceptarse así mismo, autoestimarse e ir adquiriendo seguridad para conseguir resultados exitosos a lo largo de su vida. Por tanto es necesario que padres y docentes se familiaricen con el tema para contribuir al desarrollo de niños, adolescentes y jóvenes, favorecer el progreso escolar y prepararlos para la vida, para el éxito en sus diferentes ámbitos.

Los educadores deben tener claro que no se trata de atiborrar a los educandos de conocimientos, sino que debemos guiarlos por todas sus etapas de desarrollo para que adquieran habilidades, valores y actitudes, para lo cual es fundamental crear un clima afectivo, de familiaridad, que implica conducirlos a:

·         La participación en tareas cada vez más complejas a través de la guía de personas con las que han establecido relaciones emocionales positivas.

Se requiere que el educando sienta que puede; para ello el docente, en coordinación con la familia, debe plantear al estudiante tareas que vayan en orden ascendente de dificultad y que pueda resolver por sí solo o con niveles de ayudas, lo cual contribuye a su desarrollo cognitivo y por consiguiente favorece su rendimiento académico.

·         Ofrecer oportunidades, estímulos y recursos para que pueda implicarse en las actividades de aprendizaje, pero sin la dirección continua de un adulto.

Es importante implicar a los estudiantes en tareas que le posibiliten aplicar sus conocimientos de manera independiente, que requieran de la búsqueda de conocimientos por sí solos, para lo cual se ofrecerán guías, tutoriales, que ayuden a lograr el fin deseado.

·         Brindar apoyo al principal adulto encargado de la educación del niño, de otros adultos, cercanos al educando.

En este proceso es fundamental que familiares y maestros intercambien sobre los logros a alcanzar en el educando, cómo ordenar las acciones a desarrollar con fines educativos, en correspondencia con los valores individuales, familiares, institucionales y sociales. Sólo desde la interacción y ayuda que puedan brindar los entes formativos, pueden alcanzarse las metas propuestas: brindar un clima socio-afectivo a favor del rendimiento académico.

·         La interrelación de los diversos contextos formativos desde la comunicación y el desarrollo de actividades compartidas.

Se requiere del desarrollo de acciones de preparación de la familia, bajo la dirección de la escuela, teniendo como base la comunicación, como talleres conjuntos, reuniones de padres, donde se establezcan los objetivos educativos y cómo contribuir, con la participación de todas las influencias educativas, a lograrlos.

Los jóvenes educados en ambientes flexiblemente estructurados, obtienen mejores resultados que los que se educan en ambientes más rígidos; consiguen mejores rendimientos aquellos que en su ambiente se valora la curiosidad de espíritu y el sentido afectivo.

El trabajo del maestro será beneficioso y útil cuando haya conseguido que sus estudiantes sean capaces de enfrentar la vida mediante adquisiciones definitivas expresadas en:

·         La forma de comprender las situaciones enfocadas al mantenimiento de los contenidos de todas las áreas de estudio y la manera de emplear los mismos poniéndolos en práctica en la solución de problemas que se le presenten a lo largo de su vida.

·         El dominio del lenguaje técnico, interpretación de símbolos y vocabulario que deben ser utilizados correctamente en su vida cotidiana y profesional.

·         La manera de obrar, debiendo ser la más recomendable en las diferentes situaciones que se presenten.

·         Las actitudes y la dinámica efectiva con las que reaccionan ante estas situaciones y problemas como individuos preparados en los diferentes campos de estudio.

El profesor al comenzar un curso plantea los objetivos específicos que pretenden alcanzar, por lo tanto, al final del proceso de aprendizaje deben surgir tales transformaciones como adquisiciones definitivas incorporadas vitalmente por los estudiantes a la contextura de su personalidad. No se refiere a la cantidad memorizada por el estudiante, lo importante es cuánto integra estos contenidos, ya incorporados para modificar su vida, lo cual se refleja en la manera de sentir, de actuar con respecto a los demás seres humanos que están dentro de su campo social, de resolver los problemas y utilizar de la mejor manera lo que aprendió de su maestro.

De ahí que el desempeño académico se convierte en una contribución importante para el desarrollo de la personalidad del estudiante, la misma que al final del proceso formativo debe surgir dotada de los recursos necesarios para afrontar con éxito los problemas de la vida y de la profesión que adquiera.

El desempeño académico es una medida de las capacidades del estudiante, que expresa lo que éste ha aprendido a lo largo del proceso formativo. También supone la capacidad del estudiante para responder a los estímulos educativos. En este sentido, el desempeño académico está vinculado a la aptitud.

Existen distintos factores que inciden en el desempeño académico. Desde la dificultad propia de algunas asignaturas, hasta la gran cantidad de exámenes que pueden coincidir en una fecha, pasando por la amplia extensión de ciertos programas educativos, pero en el presente análisis se considera fundamental el clima socio-afectivo, que puede incluir los aspectos antes señalados. Muchas cualidades del desempeño académico dependen fundamentalmente de la organización del trabajo de clase, la que debe considerarse como factor decisivo de eficiencia, progreso, facilidad, amenidad y disciplina.

La penetración en los conocimientos y la adquisición de los mismos, se presentan como dos fases en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Saber y poder se adquiere en la misma actividad práctica, por esta razón, el maestro no sólo debe organizar y desarrollar el interaprendizaje, sino también debe saber que todas sus acciones deben dirigirse hacia el desarrollo de un proceso único que se da en el enseñar y aprender. El proceso de interaprendizaje se produce en relación directa con el desarrollo de habilidades, destrezas y hábitos. No es posible que se dé el uno sin la presencia del otro, al mismo tiempo no hay desarrollo de capacidades sin poseer un cierto caudal de conocimientos.

Así también juegan un papel importante y favorable las habilidades de captar, observar, imaginar, pensar, memorizar y recordar. Si el maestro ha desarrollado bien este campo en el estudiante, este podrá adquirir conocimientos amplios y profundos. La adquisición de conocimientos y el desarrollo de capacidades forman dos aspectos importantes del interaprendizaje. Son los resultados de la misma actividad del estudiante en el proceso de enseñanza-aprendizaje. De ahí que el maestro debe organizar y dirigir la enseñanza para que los estudiantes, en su actitud creadora y consciente de aprender, adquieran tanto conocimientos como capacidades.

En este sentido, el proceso de enseñanza-aprendizaje deviene en un espacio sistémico en el que se relacionan los diferentes elementos que lo configuran y en el que se produce el proceso de interaprendizaje. El núcleo de la relación entre estos elementos es el sistema de comunicación humana, teniendo presente que la peculiaridad específica de esta comunicación es la intencionalidad. Dicha comunicación tiene su máxima expresión cuando provoca procesos de interacción entre todos los elementos que constituyen el proceso de enseñanza-aprendizaje (Meneses, 2007).

El proceso de enseñanza-aprendizaje se puede considerar entonces como un espacio donde se produce una comunicación intencional entre estudiantes-docentes, estudiantes-estudiantes y se generan estrategias para provocar el aprendizaje. Este aprendizaje puede ser de diferentes tipos, pero se requiere el logro de aprendizajes significativos, relacionados con niveles superiores de comprensión y más resistentes al olvido.

En ocasiones se considera que el estudiante domina los contenidos porque es capaz de repetir lo estudiado, sin embargo el profesor no puede confiar en que estos tengan gran firmeza, sea porque han probado muy poco o nada sus conocimientos y capacidades en la práctica o porque el maestro no explica constantemente su importancia para la vida social.

El trabajo educativo debe tender a formar en los estudiantes una opinión acertada acerca de los problemas de la vida social y de los objetos y fenómenos de la naturaleza. El carácter científico de los conocimientos que se van adquiriendo tiene que estar estrechamente relacionado con las medidas empleadas para su transmisión a los estudiantes. En otras palabras, el cuadro científico de lo que se enseña precisa de medidas adecuadas para su efectividad. Visto desde este punto el desempeño académico constituye la medida en que los estudiantes alcanzan los objetivos de la educación a través de un proceso sistemático de evolución.

Con la finalidad de que el interaprendizaje marche bien, el maestro observa a sus discípulos en cada etapa, tiene en cuenta sus adelantos, dificultades y modifica oportunamente el proceso de enseñanza-aprendizaje. De este modo la comprobación de los conocimientos, aptitudes y hábitos de los estudiantes están en todas las fases del proceso. Esta comprobación ayuda a regular la labor del docente, encontrar mejores estrategias que permitan el logro de mejores resultados. Por otra parte contribuye a perfeccionar lo enseñado, cuando proporciona una medida fiel y exacta del verdadero nivel de conocimiento adquirido por los estudiantes.

Es primordial que durante del proceso de consolidación de los conocimientos estos sean elevados hasta un alto nivel de perfección, a fin de que en el momento del control y de la comprobación, los estudiantes estén plenamente preparados. Hay estudiantes con facilidad de aprendizaje y otros con dificultad de aprendizaje, el papel del maestro es crear un clima socio-afectivo que posibilite que los educandos logren ponerse al mismo nivel de rendimiento.

Debe lograrse que el estudiante con dificultades tenga confianza en sí mismo y transitando por un proceso más largo pueda aprender igual las ideas abstractas y complejas, sea capaz de aplicarlas a nuevos problemas y presente igual capacidad para retener esas ideas, no obstante haber necesitado ayuda adicional, cosa que pudiera ser innecesaria para los estudiantes rápidos. Además, al alcanzar el nivel satisfactorio de rendimiento en una asignatura dada, esos estudiantes presentan un interés y una actitud positivos hacia las asignaturas como los estudiantes rápidos.

Existen otros factores, no abordados en el presente trabajo, que se relacionan con el desempeño académico de los estudiantes. En particular Bravo, Salvo, Mieres, Manzilla & Hederich (2017), reseñan su relación con las expectativas educacionales que los padres tienen de sus hijos, bajas expectativas se asocian con mayor claridad a bajos desempeños. También se refieren a la influencia del nivel de escolaridad de los padres y dependencia del establecimiento, por lo que el tema que se aborda no está agotado y requiere ser estudiado a profundidad.

Conclusiones

Establecer una relación afectiva positiva aporta beneficios tanto para la persona que educa como al educando, por esta razón no solo se debe llenar a los jóvenes de conocimientos, sino también de valores, acompañándolos en todas sus etapas como un elemento activo y guiar el proceso educativo, de la mano con la vida afectiva del estudiante.

Cuando las condiciones son desfavorables para el aprendizaje, los estudiantes presentan una disimilitud en lo concerniente a la habilidad para el aprendizaje y la motivación para seguir estudiando, se afecta su rendimiento docente.

Es posible obtener una gran similitud entre la mayoría de los estudiantes en cuanto a su habilidad, la rapidez en el aprendizaje y la motivación para seguir estudiando, así como mejorar el rendimiento docente, siempre que se les brinden condiciones socio-afectivas favorables para el aprendizaje.

Referencias bibliográficas

Bravo, S., Salvo, S., Mieres, M., Manzilla, J. & Hederich, C. (2017). Perfiles de desempeño académico: la importancia de las expectativas familiares. Perfiles latinoamericanos. 25 (50), 361-386 doi: 10.18504/pl2550-016-2017

Flores, R. (2008). Desarrollo afectivo del niño en edad preescolar. Taller para padres. México D. F: Universidad Pedagógica Nacional.

Meneses, G. (2007). Ntic, interacción y aprendizaje en la universidad. Universitat rovira i: virgili. Ntic. Recuperado de https://www.tdx.cat/handle/10803/8929

Papalia D. & Wendkos S. (2007). Psicología del desarrollo de la infancia a la adolescencia. México: Editorial McGraw-Hill.

Pérez, J. (2017). El desarrollo afectivo según Jean Piaget. Revista vinculando. Marzo 2017. Recuperado de http://vinculando.org/?s=El+desarrollo+afectivo+seg%C3%BAn+Jean+Piaget

Tisalema, G. N. (2017). La lúdica para el desarrollo socio-afectivo en los niños de Educación inicial 2 de la unidad educativa “Huayna Capac” de la Ciudad de Ambato, parroquia Santa Rosa, comunidad Cuatro Esquinas durante el período 2015-2016. Trabajo de grado para la obtención del Título de Licenciada en Ciencias de la Educación. Universidad Nacional de Chimborazo. Riobamba, Ecuador.

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