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Universidad & ciencia

Vol. 15, No. 2, mayo-agosto, (2026)

ISSN: 2227-2690 RNPS: 2450

Universidad de Ciego de Ávila, Cuba

 

La Orden Caballero de la Luz en Matanzas desde 1879 hasta 1963: Apuntes

The Order Caballero de la Luz in Matanzas from 1879 to 1963: Notes

 

Karel Pérez Ariza1

https://orcid.org/0000-0002-7650-7022

Daniel Eduardo Rojas León2

https://orcid.org/0000-0001-6459-6382

 

1Chongqing Education University, Chongqing, China

2Universidad de Matanzas Camilo Cienfuegos, Matanzas, Cuba

karelperez86@yahoo.com    daniel.rojas@umcc.cu

Recibido: 2026/04/21      Aceptado: 2026/07/01      Publicado: 2026/07/03

 

Artículo de revisión

Pérez Ariza, K. y Rojas León, D.E. (2026). La Orden Caballero de la Luz en Matanzas desde 1879 hasta 1963: Apuntes. Universidad & ciencia, 15(2), e9149.

DOI: https://doi.org/10.5281/zenodo.21168837

Resumen

Introducción: el estudio de las asociaciones fraternales no ha sido una línea de investigacion fértil dentro de la producción historiográfica cubana, a pesar de ser ellas una forma de sociabilidad de vieja data y amplia extensión en el territorio nacional. Objetivo: analizar el devenir histórico de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas entre 1879 y 1963. Método: el estudio se basó en el análisis de documentos producidos por la institución fraternal conservados en archivos públicos y privados dentro y fuera de Cuba, así como el entrecruzamiento de esa información con la ofrecida en obras históricas, realizadas desde una perspectiva nacional, regional y/o local. Resultados: residió en la reconstrucción del devenir histórico de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas entre 1879 y 1963. Conclusión: el territorio matancero, cuna de la Orden Caballero de la Luz en Cuba, fue testigo de la fundación de 65 logias entre 1879 y 1963, distribuidas en 10 de los 13 municipios actuales que conforman la provincia actualmente. Su funcionamiento se distinguió por el apoyo al proceso revolucionario desde las luchas independentistas de la segunda mitad del siglo XIX hasta el periodo democrótico-popular, posterior al triunfo de 1959; así como por su accionar cívico en función de la recepción de las ideas lucistas y martianas y la labor patriótica y cultural.

Palabras clave: historia de Cuba; logia; Matanzas; Orden Caballero de la Luz

Abstract

Introduction: the study of fraternal associations has not been a fertile line of research within Cuban historiographic production, despite them being a form of sociability of long standing and wide extension in the national territory. Objective: to analize the historical development of the Order Caballero de la Luz in Matanzas between 1879 and 1963. Method: The study was based on the analysis of documents produced by the fraternal institution preserved in public and private archives inside and outside Cuba, as well as the interweaving of that information with that offered in historical works, carried out from a national, regional and/or local perspective. Results: resided in the reconstruction of the historical development of the Order Caballero de la Luz in Matanzas between 1879 and 1963. Conclusion: the Matanzas territory, cradle of the Order Caballero de la Luz in Cuba, witnessed the founding of 65 lodges between 1879 and 1963, distributed in 10 of the 13 current municipalities that currently make up the province. Its activity was distinguished by its support for the revolutionary process from the independence struggles of the second half of the 19th century to the popular-democratic period, after the triumph of 1959; as well as for his civic actions based on the Luz y Caballero and Martí reception and patriotic and cultural work.

Keywords: history of Cuba; lodge; Matanzas; Order Caballero de la Luz

Introducción

Los estudios históricos (Ferrás, 1939; Buttari, 1948; Ramos, 1961, Martínez, 1963; Portuondo, 2005) sobre la Orden Caballero de la Luz poseen un carácter predominantemente sectario, al no abordar la evolución de la institución dentro del contexto del devenir histórico nacional cubano. Por su parte, el tratamiento a las logias fundadas en Matanzas se ha centrado en las establecidas durante la etapa colonial, por ser las primeras fundadas en el territorio nacional y vincularse a las luchas independentistas, aunque careciendo de un enfoque académico.

Las historias sobre el territorio matancero (Dollero, 1919; Ponte, 1959; Colectivo de Autores, 2015) exhiben un abordaje fragmentario de las asociaciones fraternales y en particular de la Orden Caballero de la Luz, situación que resulta similar en estos tipos de historia en el resto de las provincias cubanas. No obstante, hay que señalar que se le ha dado una mayor atención a la logia El Salvador No. 8 y al organismo secreto que fundara con fines conspirativos y que tuviera un rol esencial durante la fase preparatoria de la Revolución del 95 en el territorio, aunque se identifican imprecisiones en cuanto a su fecha de fundación y tipo, pues en muchas ocasiones la han asumido como masónica.

La historiografía de las guerras independentistas (Trelles, 1928; Brunet, 2008; Jiménez, 2018) y en particular del Partido Revolucionario Cubano en Cuba (Hidalgo, 1992), así como las obras biográficas (Rodríguez, 1981; Ruiz y Garrido, 1997; Álvarez, 2017) sobre figuras matanceras vinculadas con las luchas independentistas no escapan de las limitaciones señaladas. No obstante, obras como la de Castellanos (2009) ofrecen documentos y testimonios valiosos para reconstruir el rol de esa logia en el accionar revolucionario desplegado en Matanzas durante ese periodo histórico. Además, se debe apuntar que pocos textos y casi siempre de forma incidental, a excepción de Ruiz y Garrido (1997) aluden a la primogénita logia, fundada en 1879, la cual tuvo una vida efímera por conspirar contra el gobierno colonial.

A tono con ello, en el presente artículo se persigue el objetivo de analizar el devenir histórico de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas entre 1879 y 1963.

El presente estudio parte del análisis de la distribución espacial de las logias matanceras desde 1879 hasta 1963 y posteriormente centra su atención en el accionar cívico de la institución, así como su enfrentamiento a la dictadura batistiana y el apoyo al triunfo revolucionario de 1959. Para ello se basó en el análisis de documentos producidos y/o atesorados por la institución y su entrecruzamiento con obras dedicadas a la historia regional y local matancera.

Desarrollo

La Orden Caballero de la Luz, asociación fraternal cubana nacida en el exilio, se extendió a Cuba a través del territorio matancero en la propia etapa colonial. En las siguientes líneas se reconstruye su devenir histórico en la Atenas de Cuba.

Orígenes de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas

La primera logia de la Orden Caballero de la Luz, fundada en territorio matancero, fue Matanzas No. 4. Fue organizada por Pedro Duarte, el que a decir de Bastian (2013) era reverendo episcopal y miembro de la institución en Cayo Hueso, quien desde septiembre de 1878 (Gran Logia de Filadelfia, 1878) había solicitado permiso para ese fin, al único Gran Cuerpo existente en la época: la Gran Logia, establecida en Filadelfia el 8 de septiembre de 1876 (Gran Logia de Filadelfia, 1876). Su número indica el orden que ocupó dentro de las logias constituidas, históricamente, por la fraternal asociación, aunque debe señalarse que fue la tercera creada por ese primer Gran Cuerpo, pues este había sido precedido por la logia pionera La Luz No. 1, establecida definitivamente desde el 9 de mayo de 1873 en Filadelfia (Logia La Luz No. 1, 1873).

Sobre la fecha de fundación de la logia matancera ha existido consenso en cuanto al mes y al año (Buttari, 1948; Ramos, 1961; Gran Logia Oriental, 1962). Sin embargo, hasta donde se sabe, en Martínez (1963) es donde se alude por primera vez a un día exacto: el 18, aunque sin dejar constancia de la fuente en que se sustentó. A pesar que Raciel Martínez Andreu, autor de dicha obra, tuvo acceso a valiosos archivos y fuentes privadas de la institución, por ser un alto dirigente de ella, así como su Historiador Oficial por más de 40 años, las indagaciones realizadas para el presente estudio, solo permiten avalar lo que ocurrió entre el último cuatrimestre del año 1878 (periodo en el que se solicita permiso para su constitución) y el primer semestre de 1879, pues su sucesora, El Salvador No. 5, fue constituida en Kingston el 11 de julio de 1879 (Logia El Salvador No. 5, 1879).

La Matanzas No. 4, además, fue la primera logia adscripta a la Orden Caballeros de la Luz que viera la luz en suelo cubano. Ello convirtió al territorio matancero, el cual por la división político-administrativa de 1878 constituía ya una de las seis provincias de Cuba (Méndez y Lloret, 2021), en la cuna de esa fraternal institución. Aunque poco se sabe sobre su funcionamiento debido a la escasez de fuentes, por lo apuntado en el libro de actas de reuniones de su Gran Cuerpo y testimonios de miembros recogidos en Ruiz y Garrido (1997), puede darse fe de lo planteado por Hernández (1993) y Bastian (2013) sobre su vínculo directo con actividades conspirativas, lo que dio lugar a la suspensión de sus trabajos poco tiempo después, por el peligro que corrían sus miembros al ser objeto de estricta vigilancia por parte de las autoridades coloniales.

La alusión que hace Martínez (1963) y, de la que se hace eco Portuondo (2005), sobre el uso de nombres simbólicos por parte de sus miembros, coincide con la práctica de otras logias donde se conspiraba, como resultan las del Gran Oriente de Cuba y Las Antillas, organismo al que se subordinaron unas 20 logias cubanas vinculadas directamente al movimiento independentista de 1868 (Torres, 2013). No obstante, aunque existe una evidente relación entre estos elementos y un probado uso, por instituciones afines, hay que señalar que no se hallaron fuentes que permitan confirmar que ello tuviera lugar en esta logia en particular.

El accionar conspirativo de la primogénita logia y los vínculos de Matanzas, al decir de Trelles (1928) con el Comité Revolucionario de Nueva York, hacen racional pensar en una posible participación de la asociación matancera en el movimiento revolucionario que, posteriormente se conocería, como Guerra Chiquita. Añade objetividad a esa idea el hecho de que Calixto García, presidente del comité neoyorkino, fuera agasajado durante su visita con fines propagandísticos a Cayo Hueso, en noviembre de 1879, por los miembros de la logia de esa localidad norteamericana (Lamadriz, 1879), a la que había pertenecido Pedro Duarte y auspiciara a la primogénita logia matancera (Gran Logia de Filadelfia, 1878).

Años después se constituyó otra logia en la ciudad de Matanzas, denominada El Salvador, nombre que adoptara en memoria del colegio que fundara Luz y Caballero y en el que se formaran varias figuras que se involucraron en el movimiento independentista desde su estallido en 1868. Sobre el número que se le asignó hay que señalar que mientras Buttari (1948) no refiere ninguno y Martínez (1963) apunta el 8, determinadas obras (Ramos, 1961; Portuondo, 2005) refieren el 7. Al documentar la secuencia de las logias fundadas en esta etapa, se verificó que el número asignado fue el 8, pues su antecesora, El Porvenir No. 7, fue constituida en Ibor City, Tampa en 1887 (Rivero, 1962).

A pesar que el mayor número de obras consultadas (Ferrás, 1939; Buttari, 1948; Martínez, 1963; Portuondo, 2005) señala el 27 de noviembre de 1892 como la fecha de fundación de la logia El Salvador No. 8, el libro de actas del Gran Cuerpo (el creado en Filadelfia), al que se subordinó, refiere, por primera vez, su existencia en el acta correspondiente a la sesión del 31 de enero de 1892 (Gran Logia de Filadelfia, 1892). En consecuencia, ni esa fecha, ni la postura de Álvarez (2017), de que ocurrió en el segundo semestre de 1892, resultan correctas. Teniendo en cuenta que: la sesión anterior a la citada fue la del 21 de mayo de 1891, desde el 30 de mayo de 1882 no se reunía este Gran Cuerpo y, la fecha de fundación de su logia antecesora, la tampeña Porvenir No. 7, debió constituirse en el segundo semestre de 1891.

Al igual, que la logia Matanzas No. 4, su antecesora en suelo cubano, se constituyó bajo la obediencia de la Gran logia de Filadelfia y no, del Gran Cuerpo que creara Pedro Duarte en La Florida, como afirman de la Torriente (1939) y Álvarez (2017). Esta logia, al decir de varios historiadores (Brunet, 2008; Castellanos, 2009; Álvarez, 2017; Jiménez, 2018), fue vehículo en la labor conspirativa matancera. A ella pertenecían destacadas figuras independentistas del territorio entre los que sobresalen: Pedro Duarte, Mateo Fiol, Emilio Domínguez, Cosme de la Torriente, Pastor Moinelo, José Dolores Amieva y Alfredo Carnot.

La asociación número 8 creó un organismo de carácter conspirativo que se reunía secretamente en los sótanos del local donde laboraba la propia logia, ubicado en la calle Manzano (de la Torriente, 1939; Ponte, 1959; Martínez, 1963; Ruiz y Garrido, 1997; Castellanos, 2009), lo que inclina a pensar que las ideas independentistas no eran expuestas abiertamente en las sesiones. Ello resulta coherente con la prohibición, que desde esa época establecieron los reglamentos de la fraternal institución, de abordar temas políticos y religiosos en sus sesiones como se confirma en su primer cuerpo legal (Orden Caballeros de la Luz, 1879).

Este organismo funcionaba al estilo de los Carbonarios, una organización secreta italiana que tenía fines conspirativos y de la que Mateo Fiol era admirador. Aunque los autores que se han referido a su nombre pueden ubicarse, fundamentalmente, en dos grupos: los que plantean que se denominó Caballeros del Silencio (de la Torriente, 1939; Castellanos, 2009) y los que refieren la denominación de Caballeros de la Noche (Dollero, 1928; Buttari, 1948; Lizaso, 1951; Ponte, 1959; Martínez, 1963); existen otros criterios pero, a juicio de los articulistas, construidos sobre estas denominaciones; por ejemplo: Ruiz y Garrido (1997), así como Álvarez (2017) asumen que ambas formas eran correctas, mientras que Pérez (2000) alude a Caballeros del Silencio de la Noche, lo que constituye una fusión de las denominaciones antes referidas.

Sus integrantes empleaban para la identificación, la siguiente frase: ES–DE–MO: -EN–UN–PA que significaba: España debe morir en nuestra Patria. (Castellanos, 2009). También se plantea que su membresía se organizaba en células de diez personas, por lo que cada individuo daba origen a una agrupación similar a la que pertenecía, pero los miembros de una no conocían a los de la otra (Álvarez, 2017). Estos elementos dan cuenta del hermetismo que perseguía ante la necesidad de protección, contra la estricta vigilancia que las autoridades coloniales ejercían sobre todo tipo de actividad revolucionaria.

Recibieron orientaciones verbales y escritas del Delegado del Partido Revolucionario Cubano a través de Juan Gualberto Gómez y de Gerardo Castellanos. A este último lo recibieron en sus visitas a la ciudad, como parte de las acciones de las dos primeras comisiones que le diera El Apóstol, entre agosto de 1892 y febrero de 1893 (Alba, 2026), ofreciéndole apoyo para el cumplimiento de su misión. Fue Cosme de la Torriente, uno de los integrantes de dicha logia quien más fervorosamente colaboró con él, motivo por el cual el Cónsul Mambí, al decir de Castellanos (2009), lo menciona entre las cinco personas más dispuestas en apoyar el proyecto revolucionario de Martí.

A pesar de la participación de esta logia, al menos en la fase preparatoria de la Revolución de 1895 y, su reconocimiento en obras biográficas (de la Torriente, 1939; Lizaso, 1951; Rodríguez, 1981; Ruiz y Garrido, 1997) sobre algunos de sus integrantes y en otras (Brunet, 2008; Castellanos, 2009; Jiménez, 2018), pertenecientes a la historiografía sobre las guerras independentistas cubanas,  estudios (Hidalgo, 1992) sobre el Partido Revolucionario Cubano en Cuba no hacen un reconocimiento explícito de ello. Tal situación devela la necesidad de profundizar en los nexos logrados entre la Orden Caballero de la Luz y el Partido Revolucionario Cubano dentro y fuera de Cuba, a pesar de algunos acercamientos al tema por parte del autor principal de la presente investigación (Pérez, 2015 y 2017).

Lo expuesto hasta aquí no contradice el criterio de Torres (2013) en relación a que el movimiento independentista de 1895 no tuvo como centro a la masonería como había sido en el del 68, pues, además, que solo se trata del caso particular del territorio de Matanzas, la Orden Caballero de la Luz no ha sido nunca una masonería irregular como plantea Bastian (2013). No obstante, abre una nueva brecha en las indagaciones sobre la temática, las que se han centrado casi exclusivamente en el rol de las logias masónicas.

Probablemente, al menos el organismo “regular” de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas, la logia El Salvador No. 8, debió haber sido disuelta a más tardar en abril de 1895, tras la prohibición del funcionamiento de la masonería1 mediante el decreto del 4 de abril de 1895 del Capitán General de la Isla de Cuba (Callejas, 1895). La otra logia fundada en Matanzas, en este periodo inicial, fue la Calixto García, lo que ocurrió en la segunda semana de febrero de 1899, como parte de la labor expansionista de la institución dentro de Cuba, que realizaba Pedro Someillán tras su regreso, al cesar el dominio colonial español (Gran Logia de Florida, 1903).

La extensión de la Orden Caballero de la Luz en el territorio matancero

Aunque las primeras logias de esta institución fraternal, fundadas en Cuba, vieron su luz en territorio matancero, no fue hasta, a partir de la etapa neocolonial que se extendieron por todo el territorio provincial, como ocurrió en todo el país. En el caso de este territorio, inició con la fundación de la logia masculina José Jacinto Milanés, No. 21, constituida en la ciudad cabecera el 12 de noviembre de 1927 (Logia José Jacinto Milanés No. 21, 1927) y concluyó el 14 de abril de 1963 con el establecimiento de la logia femenina Candelaria Álvarez Rodríguez No. 122, en la localidad de Pedro Betancourt.

A partir de la etapa republicana se constituyeron en Matanzas 63 logias, lo que representa casi el 97 por ciento de las 65 fundadas. El total de logias fundadas se distribuye en 10 de los 13 municipios que posee actualmente el territorio provincial. De ellas, 41 fueron masculinas, por lo que representan más del 60 por ciento, situación similar al de otras antiguas provincias cubanas, según estudios precedentes (Pérez, 2023). De igual, forma la cantidad de logias por municipios actuales resulta dispar, pues entre la cabecera provincial, Unión de Reyes y Cárdenas concentraron 39 de ellas (el 60 por ciento). Al respecto véase la siguiente tabla.

Tabla 1

Distribución de logias según municipios y por género de sus integrantes

Municipios actuales

 

 

 

 

Logias masculinas

Logias femeninas

TOTAL

Matanzas

       10

        6

    16

Unión de Reyes

        9

        6

    15

Cárdenas

        4

        4

      8

Pedro Betancourt

        4

        2

      6

Colón

        2

        2

      4

Jovellanos

        3

        1

      4

Limonar

        2

        2

      4

Perico

        2

        1

      3

Jagüey

        3

        -

      3

Calimete

        2

        -

      2

TOTAL

       41

       24

    65

Nota. Elaborada por el autor principal

Accionar cívico

Una parte esencial del accionar cívico de las logias matanceras estuvo dirigido a perpetuar la memoria histórica nacional y con ella, sus valores patrióticos más genuinos. En esta dirección merece especial mención el empleo de la denominación de logias como vía de recordación de destacadas personalidades involucradas en las luchas independentistas cubanas, como fueron: Pedro Betancourt, Martín Marrero y Bartolomé Masó. También fue el territorio matancero testigo de la fundación de tres logias de menores, cuyos nombres aludían a estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871: Carlos Verdugo, Anacleto Bermúdez y Alonso Álvarez de la Campa.

Otra arista de esta labor estuvo vinculada con la educación escolarizada, sus instituciones y funcionamiento. En ese sentido sobresale la labor desempeñada en el reconocimiento a educadores, expresadas, por ejemplo, en una velada que organizara la logia José Jacinto Milanés No. 21, como parte de las celebraciones por el 9 de mayo (fecha de fundación de la institución), en la que se entregaron diplomas a directores y maestros de escuelas públicas, por su labor (Lamas, 1938). Por su parte, la logia cardenense Miguel Figueroa No. 54 emprendió la iniciativa de erigir un busto en mármol a la memoria de Robert L. Wharton, educador, filántropo y fundador del Colegio La Progresiva (Delgado, 1960).

La inserción de la Escuela Normal de Matanzas, en el Concurso Histórico-Literario “Luz y Caballero”, que, a partir de la decada de los años 40, comenzó a convocar la máxima dirección de la Orden Caballero de la Luz, entre los estudiantes de este tipo de centros educacionales, fue otra acción digna de destacar. En el año 1958 obtuvo el Premio la alumna de la institución matancera, Zenaida Vázquez Fernández (Rodríguez, et al., 1958, p. 6).

La recepción de las ideas lucistas y martianas es otro elemento digno de resaltar en referencia a la labor de las logias matanceras. Con ese fin emplearon varias vías, como fue la denominación de logias: con el nombre de El Salvador, colegio dirigido por el destacado educador cubano Luz y Caballero, fundaron una logia en la ciudad cabecera; mientras que, en la localidad de Alacranes, se constituyó una logia denominada Abdala, nombre de una obra poética de profundo sentir patriótico, escrita por El Apóstol.

También resalta, en torno a la recepción lucista, la popuesta del cambio de nombre de la calle San Fernando en la cabecera provincial, que hiciera la logia José Jacinto Milanés No. 21, a la que se le puso el de Luz y Caballero y, para lo cual, el 24 de mayo de 1931 tuvo lugar el acto oficial, al que asistieron representantes de diversas logias de la región occidental y en el que hizo uso de la palabra Manuel Isaías Mesa Rodríguez, dirigente de la institución y quien llegó a convertirse en uno de los principales biógrafos de José de la Luz y Caballero (Castro, 1931). En 1959, por iniciativa de la logia Nemesio Acosta No. 235, establecida en Perico, el Comisionado Municipal de la localidad autorizó la sustitución del nombre de la calle Línea por el de Luz y Caballero (Vázquez y Espín, 1959).

El enfrentamiento a Batista y el apoyo al triunfo de 1959

Sobre este particular aspecto no se ha realizado una indagación a profundidad, sin embargo, se han identificado acontecimientos que revelan el accionar de la fraternal institución y sus miembros. Mario Muñoz Monroy, al morir producto de las acciones revolucionarias del 26 de julio de 1953, pertenecía a la logia Fraternidad No. 31 de Colón desde hacía 10 años (Logia Fraternidad No. 31, 1947). De la identificación de la Orden Caballero de la Luz y en Matanzas con la lucha revolucionaria y sus protagonistas, da cuenta la decisión de nombrar a una logia de niños, fundada en Cárdenas unos años después, con el nombre de José Antonio Echeverría (Orden Caballero de la Luz, 1965), hijo de esa tierra y dirigente del Directorio Revolucionario, que cayera en las acciones del 13 de marzo de 1957.

La revisión bibliográfica realizada permitió una mayor precisión y documentación de la fundación y labor conspirativa de la Orden Caballero de la Luz en Matanzas durante la etapa colonial. Además, permitió identificar que el accionar cívico centrado en la recepción martiana y lucista constituyó el eje de su actividad durante la etapa neocolonial, como ocurrió en otras provincias cubanas (Pérez, 2023).

Conclusiones

La primera logia de la Orden Caballero de la Luz fundada en Cuba, Matanzas No. 4, fue fundada entre el último cuatrimestre de 1878 y el primer semestre de 1879 en la ciudad homónima, por lo que dicho territorio occidental cubano constituye la cuna de esa fraternal institución en el país.

La primogénita logia matancera y la denominada el Salvador No. 8, fundada en el segundo trimestre de 1892 en la propia localidad, tuvieron un vínculo directo con los movimientos independentistas cubanos de la segunda mitad del siglo XIX, lo que constituyó un fenómeno singular de la asociación en el territorio nacional, por ser las dos únicas logias que se crearon durante ese periodo en el país.

La extensión y desarrollo de la Orden Caballero de la Luz en la provincia de Matanzas tuvo lugar entre el 12 de noviembre de 1927, con la fundación de la logia José Jacinto Milanés, No. 21 y, el establecimiento de la logia Candelaria Álvarez Rodríguez No. 122 el 14 de abril de 1963, periodo en el que se constituyeron un total de 65 logias, distribuidas en 10 de los 13 municipios que actualmente forman parte de la provincia.

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